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Discurso del 9 de Julio pronunciado por el secretario de Gobierno Miguel Gesualdi

10/07/2018

Hoy estamos a 202 años de aquel 9 de Julio en Tucumán, cuando los congresales  producían el acontecimiento más relevante de nuestra historia, la Declaración de la Independencia.

Hoy cuando estamos transcurriendo los finales de la segunda década del siglo XXI, quiero destacar como ejemplo de esa libertad a nuestros próceres de la Independencia,  aquellos hombres que firmaron el acta de declaración como representantes de las Provincias Unidas en Sud América; pero sin duda coincidiremos en que es justo reconocer la importancia que además han tenido los hombres y mujeres de los pueblos originarios, quienes combatieron a sangre y fuego para lograr la liberación de la patria.

Desde el nacimiento del primer gobierno patrio, seis años antes a la declaración de la independencia cientos de argentinos de diferentes condiciones sociales y culturales se unieron en un solo objetivo, con una férrea convicción y voluntad de cambio, ser libres y soberanos.

Creo importante resaltar que los héroes patrios no nacieron siendo héroes, eran personas comunes como todos nosotros, quienes a partir de sus actos, pasaron a ser reconocidos en su época y recordados por la historia.

Lo importante no es tampoco el héroe aislado, el luchador solitario, lo que trasciende es la suma de voluntades con un objetivo en común: en este caso la Declaración de la Independencia.

Pero una vez logrado el objetivo comenzó lo más difícil: que todas esas voluntades que estaban de acuerdo en ese objetivo en común, luego coincidieran en la forma en que seguirían adelante con la organización de la forma de gobierno.

La historia de nuestra patria ha sido escenario de coincidencias y desavenencias: muchas veces se acordó en ser libres, pero después los referentes no siempre coincidían en cuál era la mejor forma de llevar adelante un gobierno, a qué intereses defender y privilegiar, si convenía adherir al libre comercio o proteger la producción propia, entre otros tantos temas de interés, y  que aún hoy en muchas ocasiones se encuentran en discusión.

Pero aquí estamos disfrutando de ser un país libre y soberano, en este siglo XXI que nos encuentra con la certeza de nuestra convicción de vivir en democracia, y eso, estimados vecinos,  es lo más importante.

En la actualidad, quienes tenemos la responsabilidad de ejercer un cargo público debemos estar muy atentos a las necesidades de la población.

En estos días subsanar las necesidades básicas es una obligación, un derecho,  contar con un trabajo digno, priorizar la salud pública y la educación, todas prioridades que se deben cumplir regularmente en un sistema democrático, libre y soberano que los hombres fundadores de nuestra nación nos legaron como obligaciones ineludibles.

Hoy los desafíos pasan por mantener las conquistas logradas, también tener en cuenta las nuevas demandas. Eso es lógico y es positivo.

Cuando el pueblo se apropia de sus derechos, no debe retroceder .

Eso es libertad, es Independencia , y de alguna manera nos remite a aquellos hombres de los inicios de la patria a los que debemos honrar y tratar de homenajearlos cada día con nuestras acciones.

Estimados vecinos … feliz Día de la Independencia.